Bueno, pues déjame decirte que no es tan malo que un niño crezca con una mascota en el hogar.
Hacer que nuestros hijos crezcan junto a una mascota los convierte en personas más empáticas, humildes y con más respeto hacia todo su entorno.
Así que, por este motivo, os daremos algunos motivos por lo que es ideal que tu bebé crezca con un peludo a su lado:
- Contar con una estimulación continua diferente al del padre o la madre. Alguien que siempre se mueve a su alrededor, un amigo a quien acariciar o con quien jugar. Pequeñas criaturas que siempre les atienden.
- Los animales no son ajenos a la presencia del pequeño miembro de la familia, alguien más débil y delicado. Son muchos los perros que actúan como fieles protectores.
- Los perros, los gatos, los pájaros, los conejos… son reconocidos por los niños como “miembros” importantes dentro del entorno familiar. Alguien a quien observar, atender y respetar.
- Tener un animal en casa es responsabilidad de todos. No sólo de los hijos ni sólo de los padres, en absoluto. Los niños deben aprender desde muy temprano que la mascota es un miembro más de la familia, y como tal, tiene necesidades y merece la misma atención que todos.
- Compartir la responsabilidad de estos animales es un modo de equilibrarlas entre todos. El perro o el gato, va a ser el primer ser vivo del que el niño va a ocuparse, lo verá crecer con él, padecer enfermedades, sabrá que siente frío y hambre como él… y que todo ello, requiere una obligación.
- Una responsabilidad temprana es un modo de madurar. Pero recuerda, es algo que se debe repartir entre todos, así que enseña a tus hijos cómo deben alimentarlo, cuándo sacar al perro a pasear, cómo limpiar la caja donde el gato hace sus necesidades, o cómo responsabilizarse de la pecera.


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