La procesionaria es una oruga que suele encontrase en árboles, en su gran mayoría los pinos, y son sumamente peligrosas para los perros, porque no son capaces de saber el peligro por el cual se exponen al olfatearlas. La larva procesionaria tiene un sistema de protección que hace que segreguen un veneno de manera automática al verse atacada, esto puede afectar gravemente a un perro. Hasta tal punto que puede llegar a ser mortal para ellos. Todo esto ocurre, debido a la toxina que produce, conocida como Thaumatopina.
La oruga se encuentra cubierta por más de 600.000 pelos urticantes que son los autores de producir las graves reacciones alérgicas. Sus pelos tienen pequeñas púas llenas de la toxina Thaumatopina, la cual es segregada por la oruga en caso de sentirse atacada.
Estos nidos suelen ser de color blanquecino y se ubican en las copas de los pinos o en sus ramas. Estas orugas son capaces de crecer hasta cinco centímetros y tienen características que las hacen fáciles de reconocer. Por ejemplo: se mueven en modo de procesión, es decir, que siempre va una detrás de la otra en fila y, en algunos casos, suelen confundirse con una serpiente.
Cuando un perro tiene contacto con una procesionaria, entra en un proceso alérgico sumamente agudo. Algunas enfermedades que puede presentar tu perro, son:
- Dermatitis aguda (en caso de que haya tenido contacto la oruga con la piel del perro)
- Problemas estomacales (en caso de haberse comido la oruga)
- Conjuntivitis intensa (al tener contacto con los ojos)
- Inflamación del hocico y dificultades respiratorias.
Como uno de los casos más extremos, el perro podría llegar a perder la lengua. Esto se conoce como pérdida por necrosis. Esto se produce cuando la boca del perro tiene contacto directo con las toxinas de la procesionaria, causando así la asfixia del animal al pasar por la laringe.
Es importante informarse acerca de las medidas de seguridad y prevención, así como las de atención ante la interacción de su perro con una de estas orugas.
- Lavar su boca con abundante agua: en el caso de que tu perro tenga una intoxicación causada por la toxina producida por la procesionaria, deberás de enjuagar su boca con agua templada. Esto ayudará a eliminar la toxina, pero siempre debes realizarlo utilizando guantes para evitar el contacto directo con el veneno y evitar una reacción alérgica en tu piel.
- Evitar que se rasque: siempre debes evitar que tu perro se rasque, esto solo agravará la situación y causará que tu mascota se lastime.
- Veterinario: la visita de emergencia al veterinario. Si tras enjuagar la boca del perro no hay ninguna mejora, acudir al especialista veterinario más cercano es la mejor opción. Siempre se recomienda tener el número de un veterinario en la agenda familiar.

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